Pizza Vincitore: Del amor al desencanto

Pizza Vincitore
Han sido varias las veces que he recorrido las calles de Bellavista este mes y el anterior, solo por tema laboral, reunión con clientes, visitas de coordinación, etc. Y siempre a la hora de almuerzo he quedado ahí, parado en donde comer, no puedo abusar del consumo de sandwiches ni de las bondades de los kioskos. Justo en esa disyuntiva me encontraba cuando caminaba por Bellavista, en dirección al puente del Arzobispo que me tope con un pequeño letro, era el Vincitore, Pizza a la piedra, ubicada en Los Piñones 06, esquina Bellavista, Providencia. Quede un rato leyendo y me dí cuenta de que vendían pizzas, ensaladas y pastas. La curiosidad lleno de ansiedad mi mente y el hambre apuntalaba a tomar una decisión rápida, como iba acompañado, la decisión tenía que ser más rápida 😀

Novedad

Entramos, el local me gustó, trajo a mi mente aquel pequeño local de pizzas en San Giminiano, que encontré gracias a Trip Advisor. Ví la carta y me parecío tentador, como era la hora de almorzar probé una promoción de pizza 28cm. por $ 4.000 y mi acompañante pidío un plato de pastas con una salsa pomodoro, aprox. $ 4.000.

Para la espera, sirvieron unos trozos de pan que ellos preparan y oliva. Exquisito el pan tipo panini, crocante, masa justa, una delicia al paladar.

Pizza

Quede gratamente sorprendido con la pizza, la masa era suave, con bordes crujientes, deliciosa. La combinación a mi elección fue correcta y junto a la masa de la pizza provocaban sensaciones muy agradables en el paladar. Con las pastas, la porción era abundante, masa fresca, deliciosa, la salsa pomodoro en su punto, un placer.

De inmediato lo convertí en uno de mis lugares preferidos e hice una nota mental, probar las pastas.

No todo es para siempre

Al poco tiempo, unas 3 semanas más o menos, iba justo de paso por la ubicación del local y decidí pedir para llevar, esta vez, pastas, fetuccinis con salsa de quesos para llevar. Fui a pagar el precio que había visto en una carta que había guardado y el chico de la caja me dice: “Esa carta es muy antigua, ahora los precios son otros”. Quede sorprendido, sin embargo entiendo que el mundo de la gastronomía los precios cambien cada 3 meses o 6 en algún local. Seguí adelante con el pedido y al cabo de 10 minutos aprox. Llega una pequeña bolsa y dentro de ella un recipiente de aluminio y otra bolsa de color café, en ese momento deducí que era el pan que había probado la otra vez, por lo que las ganas de llegar a mi casa y comerlo eran cada vez mayores.

Desilución

Tenía muchas cosas y mi lista de pendientes era enorme ese día, por lo que decidí almorzar mientras trabajaba (una costumbre de la informatica). Mientras leía unos correos, saque el pan que tenía en la bolsa, para calmar la ansiedad antes de llegar a las pastas. Grande fue mi sorpresa al no encontrar pan, si no más bien unos trozos de pizza pequeños, cortados con alguna escencia de oliva sobre esa masa. Mi primera impresión fue: “¿Hay recorte presupuestario?”, como la masa de la pizza me gustaba, decidí hacer caso omiso de eso, sin embargo reflexionaba para mí, que no era bueno cambiar tanto la experiencia de un comensal, pero, el local no es mío y bueno, tenía hambre.

Como en las grandes obras de la ópera, la desilución del pan fue la obertura para la tragedía que venía después. Quite la tapa que cubría el recipiente de aluminio y mi cara de sorpresa era para una fotografía, la porción ocupada la mitad del tamaño del envase de aluminio, la famosa salsa de queso, había pasado fugazmente sobre la pasta. Obviamente comí y luego reflexioné: “Esto no vale $ 4.500”

Lecciones

Claramente no es mí negocio, sin embargo acostumbrar a un cliente a una experiencia, como fue mi caso, y luego cambiar rotundamente a algo que bajo el nivel no da una buena impresión.

Medios de pago

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