Schopería Munich es un aderezo de la memoria

La semana pasada ese día de lluvia, quedamos con los otros ruteros de visitar la Schopería Munich, ubicada en Av. Vicuña Mackenna 480, Providencia, esquina Sta. Isabel. Nos instalamos en la terraza, que es bastante cómoda mirando los cacerones antiguos del sector y Santiago mojado.

Años que llevamos escribiendo notas y nunca se nos ocurrió ir a este local que tiene más de 100 y una tradición futbolera como pocas conocidas.

Schopería Munich… me trajo buenos recuerdos

Este local se caracteriza por su ambientación, que sea dicho de paso, no es que tengan una decoradora vintage para lograr el estilo, son artículos recopilados a través de los años, acá no lo hacen por ser “chic”, es por su larga trayectoria. Todo limpio, no tuvimos que limpiar cubiertos ni vasos manchados, se nota la pulcritud de este lugar.

Nos atendieron 2 garzones jóvenes, uno podría decir que atienden como lo hacen ahora, de mala gana, pero no, al parecer ellos estaban instruidos a la usanza antigua, donde la cortesía y amabilidad son parte de una buena atención.

Eran cerca de las 14 hrs cuando llegamos con Francisco, mientras esperábamos a los otros decidimos probar los completos, fue la mejor opción para mi, ya que la salchicha o vienesa a sido lo más cercano a lo que probé en mi niñez y que hoy es casi imposible de encontrar.

Pedimos carne mechada, asado de cerdo y vacuno al horno más un churrasco italiano, todo con sabor casero, fresco, cómo comida de mamá, se nota el esmero y dedicación en las comidas, es difícil encontrar comida preparada con tanto cariño.

El pan ya sea del churrasco o los completos merecen aplausos, sabroso, crujiente en la medida justa… me atrevería a decir que con un toque de manteca de cerdo, ese sabor es inigualable, o de frentón usan algún tipo de manteca más natural sin procesos industriales.

Cómo dije anteriormente ir a Munich y comer su oferta es volver a la niñez cuando la comida tenía el sabor natural en cada ingrediente, dónde no se necesitaban productos traídos del otro lado del mundo para hacer de un plato algo digno de recordar y recomendar.

 

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